Hinário Espanhol

 

En lealtad, oh Dios, eres grandioso

 

1. En lealtad, oh Dios, eres grandiodo,

Siempre el mismo, jamás mudarás;

Muy compasivo, fiel y bondadoso,

Sin variación Tú te conservarás.

 

          De la verdad, oh Dios, eres supremo;

          Sobre tu hijos está tu favor;

          Fidelidad infinita tú tienes;

          ¡Gloria y loor a Ti, oh Creador!

 

2. ¡Qué alto es, oh Dios, tu pensamiento!

Hay en tus obras un grande saber;

Riges la tierra y el firmamento;

Todo enaltece tu grande poder.

 

3. Sólo en Ti hay perdón del pecado;

Paz sempiterna das al corazón;

Con tu presencia, oh Dios, no has guiado,

Y nos guiarás hasta la perfección.

 

10. Jesús habita en mi corazón

 

1. Al Salvador Viviente yo sirvo con amor,

Y por su vida tengo real consolación;

Bien cierto es que vive Jesús el Redentor,

Pues Él me habla siempre al corazón.

 

           Jesús, Jesús habita en mi corazón

           De andar con Él y oir su voz, yo siento grande placer;

           Jesús, Jesús, Autor de salvación,

           Es Fuente eterna del saber, es Vida de mi ser.

 

2. En mí se manifiesta la vida de Jesús;

Por fe estoy ligado al Padre celestial,

Y nada de este mundo me saca de su luz,

Pues Cristo me separa de todo mal.

 

3. Jubila, oh cristiano, eleva tu canción,

Alegremente exalta a Cristo, excelso Rey;

Bien cerca ya se encuentra tu eterna redención;

Consérvate unido, pues, a su grey.

 

44. Si le entregamos nuestra vida

 

1. Si le entregamos nuestra vida a Jesús,

Mal ninguno hemos de temer;

Nunca pereció quien a Jesús se entregó

De sincero corazón;

Quien do su amor gustó,

Recibió de Dios perdón;

Juntos caminemos, firmes y constantes,

Rumbo a la santa Sion.

 

2. Si le entregamos nuestra vida a Jesús,

Todo lo podremos soportar;

Hemos de confiar y esperar en Él por fe,

Pues bien cerca siempre está,

Y por su inmenso amor

La Palabra cumplirá:

Si en nuestras pruebas a Él invocamos,

La victoria nos dará.

 

3. Nuestra vida es ahora del Señor Jesús;

Todos cantaremos: ¡De Él soy!

Caminar debemos, oh hermanos, en temor,

Pues su sangre nos lavó,

¡Aleluya al Redentor,

Que del mal nos libertó!

En la cruz fue muerto, mas resucitado,

Al sepulcro Él venció.

 

95. Tiemblen cielo, tierra y mar

 

1. Hubo os montes que temblaron

Ante Dios el Creador;

Río y mar se detuvieron

Al mandato del Señor.

 

          Tiemblen cielo, tierra y mar

          En presencia del Señor;

          Los que moran en el mundo

          Denle gloria y loor.

 

2. El Señor, de un peñasco

A su pueblo agua dio,

Cuando el hambre trajo miedo,

Pan del cielo les mandó.

 

3. Nada impide al Potente

De obrar a su placer;

Es el Formador Viviente;

Infinito es su Poder.